El gimnasio de enero
Es enero, te apuntas al gimnasio poseído por el espíritu de «este verano sí». Ahora sí vas a arrasar en la playa con el cuerpazo que estás a punto de forjar.
Unas semanas después empiezas a encontrar motivos para ir cada vez menos días.
Pasan los meses y lo único que entrenas es tu capacidad para tirar dinero a la basura.